15 de diciembre de 2010

Los amigos... mis amigos!

Desde que tengo uso de razón la amistad ha sido un tema importante. Desde pequeña recuerdo haber disfrutado, reído, llorado, peleado, reconciliado con distintos amigos. Años y años con relaciones y lazos. Son poquísimos los que han seguido ahí, y me sorprendo cuando la vida me reencuentra con personas que fueron importantes en algún minuto de mi vida, y que por acto de magia vuelven a mi camino.


Elegir a los amigos es elegir una familia. La sanguínea está ahí, te guste o no, y no es elegida, por tanto en cierto modo no te sientes responsable al 100 por ciento de tenerlos, no tanto como sucede con tus amigos. Bueno, es un tema relativo, pero si se trata de mí, me siento muy responsable respecto a mis amigos.
Siempre fui una persona sociable, desde la época de colegio tuve muchos grupos de amigos, distintos entre sí, a los que dedicaba parte de mi tiempo. Suele suceder que con el tiempo dejes de ver a algunos y te concentres más en otros, y así ha sido, se ha respetado la evolución de los lazos. No sé si a todo el mundo le sucede lo mismo, pero he visto que con el tiempo uno se va alejando poco a poco de aquellos con los que no tienen tantas cosas en común, por ejemplo, y se acerca a las "buenas amistades", a aquellas que hacen bien, y aportan más, entre otras cosas.
¿Qué pasa cuando hay conflictos? ¿Se debe salir corriendo, terminar o arreglar las cosas? Ciertamente depende del problema, pero debo reconocer que gracias a estos la amistad se hace cada vez más fuerte, profunda y verdadera. Creo que uno nunca llega a conocer tanto a las personas como cuando peleas con ellas. En esos momentos, en los que aparecen los complejos, debilidades, garras, reacciones y otros, nos sacamos la máscara y nos mostramos tal cual somos. Antes de tomar una decisión creo importante darse el tiempo para enfrentarse a los problemas, hablar cara a cara con el "amigo" y ver qué fue lo que pasó. Todo se puede resolver con una sincera conversación con esa persona que se había considerado importante y leal, por lo menos sirve para ver al otro como un humano y no irse tan herido, con cosas no resueltas. Con el dar la oportunidad para arreglar las cosas puedes reencontrarte con el amigo arrepentido de su error,  con la revelación de tus propio errores que provocaron todo, con un ser humano herido tras un malentendido, con un desconocido orgulloso que no le quita el sueño arreglar las cosas, con la evolución de lazos de amistad a los de hermandad, etc. Son demasiadas las opciones y caminos que se pueden encontrar.


Amo a mis amigos. Años de selección y creo tener grandes personas. Supongo que muchos piensan lo mismo de los suyos. De verdad creo que somos una familia, pilares de apoyo para los momentos malos y buena compañía para celebrar y pasar el rato.
Crisis pueden haber muchas, malos entendidos, confusiones, desacuerdos, etc. Pero si se trata de una amiga o un amigo, siempre hay que ir con las cosas por delante, face to face. Tratarlos como nos gustaría que nos trataran, ponerse en el lugar de ellos y decir las cosas que en su lugar quisiéramos saber. Puede doler, puede costar mucho dar ese paso, pero es importante descubrir si estamos en una verdadera amistad, si estamos en la misma página o no, porque  ¿de qué serviría tener una amistad con alguien que no la valora ni alimenta? Además de descubrir al otro, te redescubres a ti mismo, revisas tus actos y sales más fuerte, tú y tus verdaderos amigos. Por que como dicen por ahí, los amores pasan, las personas cambian, pero los buenos amigos siempre estarán ahí. Son las almas gemelas que esperas conocer toda tu vida.

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